El ecuador ha sido, es y será… ¿amazónico?… naranjas…
Propuestas Agosto 12th, 2007Notas para pensar la variable simbólica en el proceso constituyente
El Ecuador está en debate. La asamblea nos ha puesto a confrontar posiciones sobre economía, autonomía, derechos, instituciones, leyes y formas de gobierno. Todo poder constituido está en cuestión, en discusión, en conflicto. La crisis se ha convertido en norma y la palabra “cambio” es la única sobre la que parece haber acuerdos.
Los mayores dicen que el Ecuador fue siempre así.
Nosotros les creemos pero igual…
Cambios entonces. Pero cambios de qué. Desde dónde y hacia dónde. Los bandos ¿otra vez? se polarizan. Emergen nuevos nombres viejos. Hay voces que se hacen llamar de “nueva izquierda”; desde el gobierno se propone retomar “la patria”; “participación” y “ciudadanía” adquieren múltiples sentidos y la “revolución” está instalada en los discursos oficiales.
La palabra “derecha”, que nunca sirvió para auto-definirse, tampoco sirve ahora. Se utiliza, en su lugar, la palabra “uno” y se repite el siempre útil apelativo de “cristiana”.
La palabra “socialismo” circula sin pudores, esta vez acompañada de XXI para evocar “futuro” y quitarse las cargas de otros siglos.
Y el Ecuador discute. En la calle, en la mesa y en la cama. Los medios toman partido. Los partidos toman sus medios. La ciudadanía chatea, conversa, envía mails y mensajes de texto. La constitución está en borrador. La patria vuelve…. Pero ¿en dónde estaba la patria?
El factor copy paste en las constituciones ecuatorianas. Por ahí podría estar el meollo del asunto. Lo nuevo de la patria tendría que ser precisamente eso: la invención (idea tan vieja como la patria misma pero tan poquito ejercitada).
Nueva constitución. Nuevos nombres. Nuevos lenguajes. La disputa tendría que darse en la cancha de los signos, ahí donde los nombres de las cosas y las cosas de las patrias están en juego.
Los signos, lo simbólico y los textos. Los tejidos. El lugar donde las patrias se suponen, se imaginan, se presentan y se representan. Donde las vidas de los ciudadanos de las patrias se dibujan y elaboran sus sentidos.
¿Constitución entonces?
Re-constitución más bien: creación de nuevos sentidos políticos desde el aquí, producción de nuevos paradigmas para ejercer el ahora. Espacio y tiempo colectivos.
Ni la más perfecta de las patrias sirve para ser copiada y no existen constituciones “adecuadas”. Al diablo con el copy paste y delete, delete, delete.
Si resulta que las patrias son puros tejidos de signos y el sentido de las patrias se disputa en esas canchas, las constituciones de las patrias tendrían que garantizar la posibilidad de producir símbolos nuevos, siempre nuevos… para las patrias y a pesar de ellas… para que los ciudadanos de las patrias puedan tener sus nombres propios y no tengan que comprarle hasta los nombres a las otras patrias.
Sino para qué constituciones, bastaría con proponer anexiones.
Símbolos propios. Para que las constituciones no se agoten… y con ellas los ciudadanos y las patrias porque la patria, al final, siempre es de todos.
Veamos: “Rescate” y “conservación” aparecen en nuestra constitución para definir el modo en que la patria se hará cargo de sus signos.
Bajo el título “De la Cultura” está la palabra “riqueza”. Luego están: “identidad”, “esencial”, “restauración” y “tradición”. “Pluricultural” y “multiétnica” se repiten varias veces, seguidas de “pueblo”, “respeto”, “reivindicación”, “nación” y también “arqueológico”, “patrimonio” e “histórico”.
Pareciera que, en lo simbólico, la patria aspiraba a vivir perpetuamente extrayendo de sus fuentes de recursos naturales, los que ya estaban ahí cuando empezó a llamarse patria.
En lo energético pasa lo mismo diría el Alberto Acosta
que sabe mucho de riquezas y de patrias.
Estaba lejísimos la patria entonces… rescatándose y conservándose, respetándose y restaurándose… extrayéndose… agotándose… errándose…
Simón, simón, simón…
Nuevos sentidos políticos desde el aquí. Nuevos paradigmas para ejercer el ahora. Por los ciudadanos y a pesar de ellos. Para que tenga sentido hablar de patrias.
Pero ¿quién necesita patrias?
Habría que responderse esta pregunta o delete, delete, delete y que cada uno rehaga sus sentidos.
Sentidos, sentir, sentimos. Las emociones están en juego porque ellas saben de sentidos de la vida.
¿Constitución entonces?
Re-constitución más bien.
“Producción”, “reproducción” y “recontra-producción”. Ese tendría que ser el modo en que la patria se hace cargo de sus signos.
“Tradición” tendría que reemplazarse por “tradiciones”, “identidad” por “identidades” y, en todo lo concerniente a “definiciones”, el plural tendría que ser la norma a la hora de hacer patrias.
“Pluricultural” y “multiétnica” tendrían que repetirse varias veces pero seguidas de “pueblos”, “naciones”, “intercambios” y “circulaciones”.
“Re-invención” y “creación” tendrían que reemplazar a “rescate”, “conservación”, “reivindicación” y “restauración”.
La variable simbólica. La invención. Pensar la patria en otro tono para que sea posible re-entonar la patria. Volver a nombrar las cosas que nos importan a los ciudadanos que hemos sido, somos, seremos y podríamos llegar a ser…
Constante lucha de tendencias y resistencias. La patria. Constituida y constituyente. Inventada y errada. Rescatada y conservada. Agotada…
Mi país, mi país, mi país…
¿amazónico?… quizá…
Más propuestas de candidatos a la Asamblea Constituyente por Acuerdo País: Alberto Acosta Aminta Buenaño Fernando Cordero Tatiana Hidrovo Pedro de la Cruz Monica Chuji Cesar Rodriguez Rosanna Queirolo Norman Wray Tania Hermida María Paula Romo
Septiembre 17th, 2007 at 7:41
Interesante exposicion de la candidata Hermida, digna de ser expuesta publicamente en universidades, colegios y otros espacios. Las variables simbolicas en este proceso de ruptura se ponen en juego, y por eso mismo entran a la palestra nuevos simbolos, sentidos y significados. Asi mismo la entrada de nuevas generaciones al redil politico, con nuevas ideas, ideas renovadas, no anquilosadas, no mentes cuadradas.
Este es un momento historico que debemos escribirlo no solo los historiadores, sino cada uno de nosotros y nosotras.