La familia fue establecida por Dios como el ambiente adecuado para que la persona nazca, viva y se eduque, y para que la perpetuación de la especie humana se haga posible.  La familia esta fundada en el matrimonio, y el matrimonio es la alianza de amor hecha por Dios entre un hombre y una mujer para apoyarse, crecer juntos y procrear su descendencia, darles amor y educarlos.

Debemos entender que el matrimonio es una institución natural basada en nuestras culturas, tradiciones y creencias religiosas que tiene que ver con nuestras convicciones más íntimas y con el respeto a nuestro entorno, además de ser la institución con la que sostenemos la especie humana.  Por lo tanto, esta institución como tal, debe ser sagrada y respetada, sin permitir dar cabida a la degradación de la misma, ni distorsionar su verdadero significado al admitir que pudiera darse entre dos personas del mismo sexo.

El matrimonio entre dos personas del mismo sexo va contra la ley natural, porque la unión entre el hombre y la mujer se cristaliza a través del matrimonio, que es precisamente el origen de la familia, y la familia es el núcleo primario de la sociedad.

Cualquier distorsión de matrimonio, o unión entre dos personas del mismo sexo, no pudiera considerarse familia, núcleo de la sociedad, y crearía confusiones en cuanto a lo que el matrimonio y la familia significa desde el punto de vista moral, social, cultural y religioso.  

No es verdad que los países mas civilizados han admitido el matrimonio homosexual.  La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la ley de defensa del matrimonio que permite a los Estados de la Unión, no dar valor a los matrimonios homosexuales, e incluso en países europeos como Dinamarca y Noruega, prohíben expresamente la adopción de niños por una pareja homosexual. 

La idea de un matrimonio entre personas de un mismo sexo acabaría con miles de años de estabilidad social, a los que ha contribuido el matrimonio tradicional.  Por lo tanto, sería absurdo e inadecuado si quiera pensar en promover el matrimonio o la unión de hecho entre dos personas del mismo sexo, y peor aun aceptar la adopción por dos personas del mismo sexo, pues se estaría abriendo así la puerta a la destrucción de las familias y por consiguiente de la sociedad ecuatoriana.

Recordemos que las libertades ciudadanas encuentran su limite cuando comienzan las libertades de los otros, por lo tanto, al privarle al niño o niña el derecho a vivir en un hogar funcional, tradicionalmente constituido por la unión de un hombre y una mujer, le estamos quitando su derecho ciudadano de crecer y desarrollarse de una manera normal, similar a su entorno, donde sus compañeros, vecinos, primos y amigos crecen junto a un padre y una madre, y no junto a un hombre que hace las veces de madre, o a una mujer que hace las veces de padre. 

Por lo tanto, es obligación del Estado, respetar el derecho a los niños, niñas y adolescentes a crecer y desarrollarse bajo un ambiente sano, con valores y principios de una pareja monogámica, capaz de brindarle a estos ciudadanos y ciudadanas ecuatorianas toda la estabilidad psicológica y mental, claves para su correcto desarrollo equilibrado en un mundo cada vez mas violento y competitivo, donde los principios y valores constituyen una arma irreemplazable para triunfar como futuros padres, profesionales y actores políticos, sociales, culturales, etc. dentro y fuera de nuestro país.

Es cierto que la legalidad estatal normalmente no coincide con la legitimidad moral, sin embargo, pienso que es posible lograrlo en este reto histórico de reformas a la nueva constitución.  Si todos nos unimos y buscamos perpetuar una sociedad estable, basada en en la union de un hombre y una mujer, y luchamos por no abrir la puerta a la destrucción de los valores y los principios, habremos dado quizás el paso mas importante de nuestras vidas.  Luchemos entonces por el futuro de nuestros hijos, luchemos por impedir la destrucción de las familias.

Hasta la victoria siempre!!

Rosanna Queirolo


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