VOTO OBLIGATORIO…tú qué opinas?
General Febrero 25th, 2008¿VOTO OBLIGATORIO?
Por: Ab. Xavier Burbano Espinoza (Asesor de Asambleísta)
El Dr. Enrique Vivanco Riofrío, en un manifiesto señala que “la Asamblea Constituyente desoye incontables voces y la opinión mayoritaria del pueblo y pretende mantener el estado AMO que obliga a sus súbditos a votar”. Debo decir, que la Asamblea Constituyente no desoye la opinión mayoritaria del pueblo, todo lo contrario, hace eco de la misma, y eso se demuestra en cada visita que los grupos de la sociedad civil organizada realizan a Ciudad Alfaro, consignando sus respectivas propuestas constitucionales. Estos insumos ya están siendo tomados en cuenta por los Asambleístas para la redacción de los textos constitucionales, incluyendo también aquellas iniciativas que llegan vía e-mail de todas partes del país, elaboradas por la ciudadanía no organizada en general. De ahí que acertadamente fue concebida el área de Participación Ciudadana, como órgano receptáculo de la Asamblea. No obstante, las y los Asambleístas y sus asesores vamos adoptando posiciones concretas respecto de determinados temas, respetando -dentro del debate- las opiniones ajenas. Por ende, me permito hacer ciertas precisiones respecto del voto obligatorio, consagrado por una norma constitucional vigente y que particularmente considero que debe mantenerse así, sin que mi posición represente necesariamente la del equipo de trabajo al que pertenezco.
El voto o sufragio es el medio o instrumento por el cual el pueblo manifiesta su voluntad designando a las autoridades que gobernarán. El voto está consagrado como un Derecho Fundamental encasillado dentro de los Derechos Políticos, y su ejercicio debe ser garantizado por el Estado; subsidiariamente, habemos quienes enarbolamos la bandera de la igualdad, la inclusión social, el ejercicio efectivo de la democracia a todo nivel, y buscamos garantizar con mayor intensidad dichos niveles de participación. En una sociedad por excelencia segregadora y discriminadora (negativamente) como la nuestra, se han preguntado ¿Cuál o cuáles son los espacios en los que verdaderamente todos somos iguales?, uno de ellos es el VOTO. Dentro del biombo no se distingue raza, religión, sexo, ideología política, posición económica o de “clase”, ni ninguna otra diferenciación; la facultad discrecional y el poder de elección que confiere el voto son los mismos a todo nivel, sea que se raye la papeleta “con pluma Bic o Montblanc”.
Pero ojo que he dicho que “dentro del biombo” se genera este espacio de igualdad, por que antes de llegar al biombo es otra historia. Hay circunstancias adversas que conspiran contra este espacio de igualdad que significa el voto, la pobreza es una de ellas. Este desbarajuste social constituye un obstáculo para muchas cosas, inclusive para sufragar, y así, ante la eventualidad de que el voto no sea obligatorio, el sentir patriótico de los más pobres claudicaría ante la posibilidad de ahorrarse “unos centavos” y de no ser maltratado en el inhumano sistema de transporte público que todavía rige en el país, sin mencionar las incomodidades que el actual sistema de sufragio ofrece, y que claro que seduce la posibilidad de no sufrirlas no yendo a votar. Y así poco a poco iremos decayendo y conculcando este espacio casi único de igualdad que todavía existe dentro de nuestra fraccionada sociedad.
¿Atentado a la Libertad?, no lo creo. El voto obligatorio debe entenderse como una política pública elevada a rango constitucional, que busca enfrentar las actuales circunstancias adversas, con el fin de que se pueda garantizar la participación democrática de todas y todos los ecuatorianos. En cuanto al voto, nadie es empujado a punta de bayoneta para que acuda al recinto electoral a depositar la papeleta dentro de la urna, sin embargo, la omisión en el cumplimiento de este deber, conlleva una multa económica que debe ser cancelada para obtener un certificado que permite realizar distintos trámites. Con lo cual, se busca generar un aliciente adicional para que el individuo que está en condiciones adversas, haga un esfuerzo mayor y las venza, y así se involucre dentro del proceso político. Y es que no toda obligatoriedad debe ser entendida como trasgresión o violación a la libertad, pues en una sociedad organizada el individuo debe hacer ciertas concesiones con un fin superior.
El voto es un deber moral y un derecho. Lo ideal sería que todas las personas sean concientes de este deber, y que el voto no tenga que ser obligatorio para que vayan a votar, siempre y cuando no existan adversidades para hacerlo. Bajo las actuales circunstancias, creo firmemente que el voto debe mantener su carácter de obligatorio, y luego tal vez gradualmente se podrá hacer una transición.
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