Carlos Vera y Gabriela Baer entrevistan a Fernando Cordero en Contacto Directo, Ecuavisa.

El primer vicepresidente de la Asamblea Constituyente se refiere a la aprobaciòn del reglamento de funcionamiento de la Asamblea, Plenos Poderes y unidad de la bancada, ante una develada estrategia de división de varios sectores interesados. (Más abajo se reproduce texto de preguntas formuladas por Carlos Vera y las intervenciones del Arq. Fernando "Corcho" Cordero).

CV: ¿Por qué una segunda aprobación tras la primera del reglamento de la Asamblea, cuál es el sentido que tenía eso?FC: Porque pienso que lo que abunda no estorba. En este caso, no se trataba de una aprobación adicional. Se hizo una lectura de congruencia, creo que es una buena práctica legislativa, ojala en el futuro esto se pueda reglamentar y legislar en el Ecuador para que no hayan incoherencias. No ha habido cambios. Pero esta comisión creada por la presidencia debía hacer un riguroso control del idioma y podía haber cambiado alguna palabra -no por sentido sino por sintaxis- por coherencia y eso era bueno que no quede en el aire para que alguien que quiera perder tiempo, luego impugne o quiera crear controversia. Por seguridad para todos era mejor hacerlo así.

CV: ¿Qué resaltaría usted como lo más democrático del reglamento aprobado, que de paso de manera integral no trasciende todavía, pero que desde hace rato conocíamos los aspectos principales?

FC: Reconocemos que cometimos el error de no incluir la apelación de la presidencia en el borrador que preparamos. En este caso, fuimos totalmente abiertos y frente a la propuesta del Dr. Estévez me parece, se hizo una redacción alternativa que la hizo León Roldós y aceptamos incluir ese artículo que permite que quien crea que el presidente de la Asamblea está conduciendo mal o está violando una norma de procedimiento, pues apela a la presidencia.

CV: …Y así como María Paula Romo nos contó ayer -y espero que eso haya sido ratificado- de que la Constitución en el referéndum aprobatorio debe pasar con la mayoría de sufragios como decía el estatuto, y no con la mayoría de votos válidos como en algún momento se dijo por parte de Virgilio Hernández. Ustedes acogen un clamor general que hay y no mío, de gente que apoyó esto como Jorge Vivanco por ejemplo que de paso decía que la esperanza en la Asamblea radican en el buen criterio suyo y el de Alberto Acosta. Van a dar paso a las rectificaciones como lo han venido pidiendo diversos sectores ciudadanos.

FC: Realmente ha sido una muestra de apertura la discusión del reglamento. Es un reglamento que si  trataría de ser excluyente lo podíamos haber aprobado el primer día con los 80 votos. Pero nuestra conducta… yo agradezco la generosidad en las palabras de Jorge Vivanco, pero creo que más allá de las dos personas que nos ha nombrado, los ochenta asambleístas de Acuerdo País somos personas absolutamente abiertas, no nos sentiremos jamás dueños de la verdad y estamos prestos a rectificar si hemos cometido errores. Y esperemos que también de parte de quienes nos han criticado, no se queden en lo insustancial. Es decir, se han creado incidentes ventajosamente cortos en la Asamblea. Pero pienso que sobre el futuro del Ecuador hay muchas posibilidades de unir, realmente mentes lúcidas, posiciones aparentemente encontradas, porque el Ecuador vale mucho más que cada una de nuestras personales expectativas.

CV: Sin duda… pero, ¿no es entonces debut y despedida esta rectificación? ¿Por qué no acoger la central que se les ha hecho que vicia de origen a la Asamblea, que les merma su legitimidad y pone caldo de cultivo para un eventual “No”, si la Constitución tiene un vacío como el hecho de que las decisiones de la Asamblea, más allá de la reforma constitucional, entren en vigencia inmediatamente cuando era claro -según el estatuto- que aquello tendría que ser primero aprobado como parte del referéndum aprobatorio.

FC: No van a ser mandatos todos los días. Pienso que era indispensable definir la naturaleza de la Asamblea, y una asamblea que no tiene plenos poderes sería una réplica de esa asamblea secuestrada, acuartelada que la fue la de Sangolquí, en donde cualquiera nos pondrá en la calle y no tendremos que esperar el referéndum que niegue el esfuerzo. Yo creo que es darse una oportunidad, siempre dijimos que los derechos humanos y en este caso la responsabilidad de ustedes a través de los medios de comunicación, los ciudadanos que nos están viendo son nuestro límite y ese límite me parece que es más importante que todos. No vamos a usar, no lo hemos hecho, no lo vamos a hacer en el futuro: utilizar los plenos poderes como un cheque en blanco.

CV: Ahora llama usted incidentes menores a algo que yo considero problemas mayores -pero por supuesto respeto su opinión- y tiene que ver con la forma en la que se armó la bancada para que ganen los 80 votos. Con incluir a gente que de socialismo no sabía nada o gente que lo único que sabía mucho era de marketing, o a gente que tenía una visión de país -de Ecuador quiero decir, no del movimiento de lo que era el cambio-. ¿Cómo van a resolver esas contradicciones, esas diferencias o esas tendencias al interior del grupo y qué papel va a jugar ese reglamento que ustedes todavía tienen pendiente para que los fusione, los discipline y los ordene, y detenga inclusive encontrones públicos como ese de Acosta y de Andrade?

FC: Yo le veo muy difícil que en un reglamento se pueda eliminar las conductas, las expresiones, las actitudes, el carácter de las personas. Me parece que cualquier intento que lo estamos haciendo de cohesión del grupo, no es para quitarnos nuestros derechos personales, ni para eliminar las discrepancias que nos enriquecen, sino para simplemente conducir en el marco del absoluto respeto a la diversidad que nosotros propiciamos como un valor nacional. Es decir lo que queremos que ocurra dentro de Acuerdo País es lo que tiene que ocurrir en el Ecuador, porque no podemos ser ni homogéneos ni uniformizados. Pienso que la opinión ajena, cuando uno la respeta solo le enriquece, y eso es una norma que va a prosperar.  Nosotros estamos todos los días reuniéndonos para deliberar, fuimos absolutamente reacios desde el primer día a ponernos un código de ética en el que se nos impida pensar, en el que se nos impida discrepar, creo que ahí está la riqueza y allí está la posibilidad de encontrar siempre propuestas incluyentes y no verdades absolutas que lo único que pueden hacer es generar dudas en la gente.

CV: ¿No está usted de acuerdo en que eso que era borrador se convierta en algo definitivo en el sentido de que cuando existan discrepancias entre los asambleístas de la bancada de Acuerdo País, ellas se resolverán al tenor de los principios del socialismo de siglo XXI?  

FC: Yo creo que nosotros tenemos una lealtad con un proyecto político, con quienes nos eligieron, que tienen bastante mejor definido al cambio, un cambio para la gente, un cambio para mejorarle al país. Traicionar eso sería gravísimo, ahí se explica por qué el mandato 1 y no acogernos supuestamente “en nombre de la democracia” a las propuestas de quienes perdieron las elecciones…

CONTINUA…

 CV: ¿Por qué una segunda aprobación tras la primera del reglamento de la Asamblea, cuál es el sentido que tenía eso?

FC: Porque pienso que lo que abunda no estorba. En este caso, no se trataba de una aprobación adicional. Se hizo una lectura de congruencia, creo que es una buena práctica legislativa, ojala en el futuro esto se pueda reglamentar y legislar en el Ecuador para que no hayan incoherencias. No ha habido cambios. Pero esta comisión creada por la presidencia debía hacer un riguroso control del idioma y podía haber cambiado alguna palabra -no por sentido sino por sintaxis- por coherencia y eso era bueno que no quede en el aire para que alguien que quiera perder tiempo, luego impugne o quiera crear controversia. Por seguridad para todos era mejor hacerlo así.

CV: ¿Qué resaltaría usted como lo más democrático del reglamento aprobado, que de paso de manera integral no trasciende todavía, pero que desde hace rato conocíamos los aspectos principales?

FC: Reconocemos que cometimos el error de no incluir la apelación de la presidencia en el borrador que preparamos. En este caso, fuimos totalmente abiertos y frente a la propuesta del Dr. Estévez me parece, se hizo una redacción alternativa que la hizo León Roldós y aceptamos incluir ese artículo que permite que quien crea que el presidente de la Asamblea está conduciendo mal o está violando una norma de procedimiento, pues apela a la presidencia.

CV: …Y así como María Paula Romo nos contó ayer -y espero que eso haya sido ratificado- de que la Constitución en el referéndum aprobatorio debe pasar con la mayoría de sufragios como decía el estatuto, y no con la mayoría de votos válidos como en algún momento se dijo por parte de Virgilio Hernández. Ustedes acogen un clamor general que hay y no mío, de gente que apoyó esto como Jorge Vivanco por ejemplo que de paso decía que la esperanza en la Asamblea radican en el buen criterio suyo y el de Alberto Acosta. Van a dar paso a las rectificaciones como lo han venido pidiendo diversos sectores ciudadanos.

FC: Realmente ha sido una muestra de apertura la discusión del reglamento. Es un reglamento que si  trataría de ser excluyente lo podíamos haber aprobado el primer día con los 80 votos. Pero nuestra conducta… yo agradezco la generosidad en las palabras de Jorge Vivanco, pero creo que más allá de las dos personas que nos ha nombrado, los ochenta asambleístas de Acuerdo País somos personas absolutamente abiertas, no nos sentiremos jamás dueños de la verdad y estamos prestos a rectificar si hemos cometido errores. Y esperemos que también de parte de quienes nos han criticado, no se queden en lo insustancial. Es decir, se han creado incidentes ventajosamente cortos en la Asamblea. Pero pienso que sobre el futuro del Ecuador hay muchas posibilidades de unir, realmente mentes lúcidas, posiciones aparentemente encontradas, porque el Ecuador vale mucho más que cada una de nuestras personales expectativas.

CV: Sin duda… pero, ¿no es entonces debut y despedida esta rectificación? ¿Por qué no acoger la central que se les ha hecho que vicia de origen a la Asamblea, que les merma su legitimidad y pone caldo de cultivo para un eventual “No”, si la Constitución tiene un vacío como el hecho de que las decisiones de la Asamblea, más allá de la reforma constitucional, entren en vigencia inmediatamente cuando era claro -según el estatuto- que aquello tendría que ser primero aprobado como parte del referéndum aprobatorio.

FC: No van a ser mandatos todos los días. Pienso que era indispensable definir la naturaleza de la Asamblea, y una asamblea que no tiene plenos poderes sería una réplica de esa asamblea secuestrada, acuartelada que la fue la de Sangolquí, en donde cualquiera nos pondrá en la calle y no tendremos que esperar el referéndum que niegue el esfuerzo. Yo creo que es darse una oportunidad, siempre dijimos que los derechos humanos y en este caso la responsabilidad de ustedes a través de los medios de comunicación, los ciudadanos que nos están viendo son nuestro límite y ese límite me parece que es más importante que todos. No vamos a usar, no lo hemos hecho, no lo vamos a hacer en el futuro: utilizar los plenos poderes como un cheque en blanco.

CV: Ahora llama usted incidentes menores a algo que yo considero problemas mayores -pero por supuesto respeto su opinión- y tiene que ver con la forma en la que se armó la bancada para que ganen los 80 votos. Con incluir a gente que de socialismo no sabía nada o gente que lo único que sabía mucho era de marketing, o a gente que tenía una visión de país -de Ecuador quiero decir, no del movimiento de lo que era el cambio-. ¿Cómo van a resolver esas contradicciones, esas diferencias o esas tendencias al interior del grupo y qué papel va a jugar ese reglamento que ustedes todavía tienen pendiente para que los fusione, los discipline y los ordene, y detenga inclusive encontrones públicos como ese de Acosta y de Andrade?

FC: Yo le veo muy difícil que en un reglamento se pueda eliminar las conductas, las expresiones, las actitudes, el carácter de las personas. Me parece que cualquier intento que lo estamos haciendo de cohesión del grupo, no es para quitarnos nuestros derechos personales, ni para eliminar las discrepancias que nos enriquecen, sino para simplemente conducir en el marco del absoluto respeto a la diversidad que nosotros propiciamos como un valor nacional. Es decir lo que queremos que ocurra dentro de Acuerdo País es lo que tiene que ocurrir en el Ecuador, porque no podemos ser ni homogéneos ni uniformizados. Pienso que la opinión ajena, cuando uno la respeta solo le enriquece, y eso es una norma que va a prosperar.  Nosotros estamos todos los días reuniéndonos para deliberar, fuimos absolutamente reacios desde el primer día a ponernos un código de ética en el que se nos impida pensar, en el que se nos impida discrepar, creo que ahí está la riqueza y allí está la posibilidad de encontrar siempre propuestas incluyentes y no verdades absolutas que lo único que pueden hacer es generar dudas en la gente.

CV: ¿No está usted de acuerdo en que eso que era borrador se convierta en algo definitivo en el sentido de que cuando existan discrepancias entre los asambleístas de la bancada de Acuerdo País, ellas se resolverán al tenor de los principios del socialismo de siglo XXI?  

FC: Yo creo que nosotros tenemos una lealtad con un proyecto político, con quienes nos eligieron, que tienen bastante mejor definido al cambio, un cambio para la gente, un cambio para mejorarle al país. Traicionar eso sería gravísimo, ahí se explica por qué el mandato 1 y no acogernos supuestamente “en nombre de la democracia” a las propuestas de quienes perdieron las elecciones…

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