Alberto Acosta 

“No hay un camino para la Constituyente, la Constituyente es el camino”

Compañeras y compañeros:

Cuando comenzamos nuestros recorridos electorales por el Ecuador, hicimos un compromiso. Sintonizarnos con el sentir de las mayorías. Comprender aquellas esperanzas de cambio, que empezaron a consolidarse con el triunfo del ahora ciudadano presidente Rafael Correa. Y que se ratificó el 15 de abril, cuando con una abrumadora votación, la sociedad se pronunció a favor de la Asamblea Nacional Constituyente.

Ya concluyó la campaña. Mañana domingo 30 de septiembre, cuando concurramos a las urnas, tenemos literalmente en nuestras manos la oportunidad de abrir una puerta de esperanza. Esta Asamblea sintetiza una oportunidad histórica. No la desperdiciemos. No pensemos en nuestro futuro individual, sino en cómo podemos mejorar las condiciones de vida de esos cientos de miles de personas marginadas, explotadas, olvidadas… a quienes visitamos en nuestros recorridos.

Tengamos siempre presente que nuestro objetivo es construir democráticamente una sociedad democrática. Queremos que los ciudadanos y las ciudadanas tengan en sus manos la definición del presente y la construcción del futuro. No tenemos ningún afán por concentrar el poder político. Todo lo contrario. Planteamos, como muestra, la no reelección indefinida de ninguna persona escogida con el voto popular o que dirija alguna entidad financiada por el Estado. Proponemos la revocatoria del mandato presidencial, con la condición de que el Congreso, que aliente esa iniciativa de revocatoria, se disuelva. Creemos que, en contrapartida, el presidente puede disolver por una sola vez durante su mandato al Congreso Nacional, pero que al momento de elegir a los nuevos diputados la ciudadanía decidirá si continúa dicho presidente. Igualmente, proponemos la independencia partidista de los tribunales de la República. Alentamos un reordenamiento territorial y administrativo solidario y eficiente, sustentado en regiones autonómicas construidas democráticamente que consoliden efectivamente la unidad de nuestro Ecuador. Siempre más democracia, nunca menos.

Para nosotros el valor básico de la economía es la solidaridad. Queremos una economía no caracterizada por una supuesta libre competencia que anima el canibalismo económico entre seres humanos. A partir de esa definición queremos construir relaciones de producción e intercambio que propicien la eficiencia y la calidad. No queremos una economía controlada por monopolistas y especuladores, como en la actualidad. Perseguimos una economía de propietarios y productores. Una economía que garantice el derecho de propiedad bien habida. Pero también el derecho a la propiedad de quienes nada o muy poco tienen. El ser humano, al ser el centro de la atención, es el factor fundamental de la economía. Y en ese sentido, rescatando la necesidad de fortalecer y dignificar el trabajo, nos declaramos contrarios a cualquier forma de precarización laboral, como la tercerización.

En lo social queremos que se prioricen los gastos en educación y salud, en tanto derechos humanos, las que serán gratuitas y de primerísima calidad. Planteamos la universalidad de la seguridad social, de ninguna manera su privatización. Debemos empeñarnos en superar tanto el machismo como el racismo, así como toda forma de exclusión social.

Igualmente recordemos que la lucha en contra de la corrupción debe ser inclaudicable. No podemos permitir que la impunidad cubra tantos atracos a los recursos del pueblo ecuatoriano. Estamos convencidos que con sanciones ejemplarizadoras, con mayor transparencia y creciente participación ciudadana combatiremos esta lacra, que ha crecido de una manera imparable en los últimos años.

Sólo con el concurso de todos y de todas podremos contribuir en el diseño de nuestra Constitución, entendida como un proyecto de vida en común. Un proyecto escrito ahora pensado en el mañana. Un proyecto liberador y tolerante, sin perjuicios ni dogmas. Un proyecto que nos permita tener una vida equilibrada entre todos los individuos, de éstos con la colectividad y de ésta con la Naturaleza. Nunca nos olvidemos que lo humano se realiza en comunidad. Con y en función de otros seres humanos, sin pretender dominar a la Naturaleza.

Luego de terminado el proceso electoral, que incluye el conteo definitivo de votos y que puede tomar incluso varios días, tenemos que consolidar nuestras propuestas. Una tarea que nos convoca a salir nuevamente a buscar a los habitantes del campo y la ciudad. Con ellos tenemos que construir la nueva Constitución, no lo olvidemos.

Tenemos voluntad de diálogo y concertación. Sin embargo, lo más difícil será lograr acuerdos con aquellos sectores que representan intereses particulares o gremiales en sacrificio de los intereses del país. Esa es una condición innegociable: los acuerdos se construyen con sentido de país, los privilegios de unos pocos son insostenibles. Sin embargo, a diferencia de las prácticas de los grupos que ahora están en la oposición y que han controlado el Estado por décadas (responsables de la crisis nacional), quienes hacemos Acuerdo País, no pretendemos ganar nuestras posiciones con la fuerza del número, sino con la de los argumentos. Por eso hemos propuesto la conformación de un gran frente nacional, especialmente con todos los partidos y movimientos de la tendencia, incluso en el caso de tener la mayoría en la Asamblea.

Realmente tenemos una gran responsabilidad. Debemos cumplir con tantas esperanzas acumuladas y con una historia represada. Tenemos que pensar también en el Ecuador que queremos dejar a las futuras generaciones: a nuestros hijos y a nuestros nietos. Por eso este momento, a pocas horas de que se inicie el proceso electoral del domingo 30 de septiembre, ratifico nuestro compromiso:

todo por la Patria, nada para nosotros.

Alberto Acosta
29 de septiembre del 2007


Más propuestas de candidatos a la Asamblea Constituyente por Acuerdo País: Alberto Acosta Aminta Buenaño Fernando Cordero Tatiana Hidrovo Pedro de la Cruz Monica Chuji Cesar Rodriguez Rosanna Queirolo Norman Wray Tania Hermida María Paula Romo