La tarea de fondo no se agota con modernizar el Estado, civilizar el mercado e introducir democráticamente la sociedad civil tanto en el Estado como en el mercado. Lo sustantivo radica en replantearse el concepto de desarrollo. Inspirados en el Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, vemos el desarrollo como un proceso mediante el cual los objetivos, las libertades y las oportunidades reales de los individuos se amplían para lograr aquello que se valora. Tradicionalmente se ha tendido a confundir entre medios y fines. El crecimiento económico, la modernización y el cambio tecnológico son medios para el desarrollo. No fines. El fin del desarrollo es la ampliación de las capacidades de los seres humanos. Estas capacidades son esenciales como valor en sí mismas, a las que todo ser humano tiene derecho; y, permiten, a su vez, tener un mejor crecimiento, democratizar la sociedad, etc.

En esta perspectiva el crecimiento económico puede ser un medio para facilitar la formación de capacidades humanas y el uso que hace la población de esas capacidades adquiridas (el descanso, el consumo, la producción y las actividades culturales, sociales y políticas). En consecuencia, el desarrollo comprende más que el incremento de la riqueza, la expansión de las capacidades. Y para lograrlo hay que viabilizar la redistribución de la riqueza, no sólo del ingreso. Un empeño que naturalmente genera confrontaciones con quienes no quieren ceder sus privilegios.

A lo anterior hay que sumar la sostenibilidad. Este es el elemento vinculante entre economía y naturaleza. El ser humano está en el centro de toda actividad económica. Así el capital está supeditado al ser humano. La vida antes que la acumulación de riquezas.

Desde esa perspectiva, desde Ecuador se puede y debe cuestionar los modelos de crecimiento expansivo de los países ricos del Norte. A la par, la sostenibilidad no se agota en el ámbito local o nacional. Esta se vincula a la idea de equidad en las relaciones internacionales. En este contexto cobra fuerza la propuesta de dejar en tierra del crudo del ITT.

Esta estrategia debe recoger la heterogeneidad y la gran diversidad económica, tecnológica, ecológica, social y cultural del Ecuador. Como la realidad ecuatoriana no es homogénea, la insistencia en políticas estandarizadas profundiza la heterogeneidad y la persistencia de patrones tradicionales de acumulación.  En una sociedad como la ecuatoriana: heterogénea y sujeta a presiones de inestabilidad de origen interno y externo, se hace difícil la transformación pacífica de sus estructuras.

Además, hay que recordar el punto de partida del gobierno de Rafael Correa: la crisis integral de la sociedad ecuatoriana. Una economía colapsada, con un Estado degradado y un sistema político en descomposición. Una economía con niveles de ingreso e inversión en franco retroceso y con mercados empequeñecidos. En fin, una economía descapitalizada por la deuda externa, por la forma sumisa de inserción en el mercado mundial (el bobo-aperturismo) por la secuelas de la crisis.

Por cierto también se debe considerar el entorno internacional cargado de incertidumbre e inestabilidad y sus grandes amenazas y escasas oportunidades para los intereses de los países empobrecidos. En estas condiciones, las estrategias simplemente aperturistas pierden viabilidad y corren el riesgo de crear solo islotes de modernidad, esto es enclaves desligados de la economía. Por eso no alentamos generar exportaciones a costa del desabastecimiento del mercado interno y de una irresponsable presión sobre los ecosistemas. Por eso la necesidad de superar “modas” e impulsar estrategias pragmáticas que comprendan la necesidad de producir tanto para el mercado interno como para el externo, vinculando
a las exportaciones con el resto de la economía. Sin dejar de aprovechar y desarrollar las potencialidades internas humanas, materiales y financieras.

Esto implica una nueva forma de inserción internacional. Lo que se plantea es la consecución de un nuevo perfil de especialización productiva con sostenimiento interno. La propuesta es definir -en términos dinámicos- las líneas de producción en las que el país debe concentrar sus esfuerzos para lograr competitividad.


Más propuestas de candidatos a la Asamblea Constituyente por Acuerdo País: Alberto Acosta Aminta Buenaño Fernando Cordero Tatiana Hidrovo Pedro de la Cruz Monica Chuji Cesar Rodriguez Rosanna Queirolo Norman Wray Tania Hermida María Paula Romo